La policía brasileña ha detenido a 18 personas acusadas de tráfico de animales silvestres. Estas vendían canarios, loros y otras aves a la luz del día, en una feria de Río de Janeiro.
Con esta acción las autoridades han recuperado 330 aves, muchas de ellas de especies protegidas y amenazadas de extinción, que serán entregadas a parques zoológicos, para luego ser reintegradas a sus hábitats naturales.
Según datos de la organización ecologista Red Nacional de Combate al Tráfico de Animales Silvestres (Renctas), entre el cinco y el 15 por ciento de los casos vinculados a ese delito se origina en Brasil, uno de los países con mayor diversidad biológica del mundo.
Renctas calcula que el comercio ilegal de animales silvestres mueve en el mundo entre 10.000 y 20.000 millones de dólares por año, lo que sitúa a esa actividad ilícita inmediatamente después del tráfico de armas y el de drogas.
Informes del Ministerio de Medio Ambiente señalan que, cada año, alrededor de 38 millones de animales son retirados ilegalmente del ecosistema brasileño. De solo uno de cada diez de estos llega al destino final, que es preferentemente el mercado europeo, mientras que los otros nueve mueren durante la captura o el transporte, que es realizado en forma precaria y siempre clandestina.
EFE
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